¡Elemental querido Watson!
Antonio Hernández Quevedo
Director
Que la Agencia Tributaria nos controla hasta cuando tomamos un café no creo que a nadie le extrañe, ni que decir tiene si llevamos a cabo una compraventa de un inmueble ante notario, no se escapa ni el tato que diría el líder de nuestra querida y amada oposición. Al fin y al cabo, “Hacienda somos todos”, frase que pasará a la eternidad por lo absurdo de su sentido, en un país en el que hasta los de derechas intentan llevar el fraude hasta sus últimas consecuencias si es necesario.
Pero en fin, a lo que vamos. Como decía al hilo de esta pequeña introducción semi política-tributaria, una vez publicado el Real Decreto 1/2010, de 8 de enero, concretamente en el BOE del martes 19, para aquellos que quieran sacar nota, las entidades financieras y en general, aquellas organizaciones que presten servicios de gestión de cobros y pagos, deberán comunicar a la Agencia Tributaria aquellas operaciones que realicen empresas y profesionales con tarjetas y cuyos importes superen los 3.000 €.
El Real Decreto establece que así, se realizará un “seguimiento más ágil y eficaz” de las disposiciones, pagos y cobros, con lo que se modifican determinadas obligaciones tributarias y de información para aumentar la lucha contra el fraude fiscal. La AEAT ya podía acceder, anteriormente a la entrada en vigor de esta disposición normativa, a esta información si lo requería, pero con el nuevo texto legal, se volcará esta transferencia de datos de forma automática.
¿A dónde quiere llegar la AEAT? Con este nuevo modelo de información automática van a aflorar muchas webs con comercio electrónico que permanecen “escondidas u opacas” a la vista de la Agencia Tributaria, puesto que muchas de ellas no están dadas de alta y operan con algún proveedor de servicios de pago o TPV virtual.
A partir de ahora, en todas las operaciones referidas a bienes inmuebles, los notarios tienen que identificar “claramente” las formas de pago empleadas: dinero en metálico, transferencia, domiciliación bancaria, cheques etc.
Todo este paquete de medidas que forman parte del control investigador de “Hacienda somos todos”, al estilo Sherlock Holmes, sinceramente, me parece bien, y supongo que a todos los hombres de buena voluntad, como dice el anuncio de Navidad de ese refresco que creó al ciudadano Papa Noel, también. Al fin y al cabo, todos los que pagamos religiosamente nuestros impuestos queremos que acabe el fraude fiscal, que no es poco, pero también leo en la prensa virtual que el cuadro de inspectores tributarios se queja de la presión por recaudar a las que les somete el ínclito ministerio.
Igual es que cobran comisiones por levantar el fraude… Espero que al menos, se reflejen en nómina y no sea dinero negro.
¡Elemental querido Watson!
































